Ejercicio y enfermedad cardiovascular

BENEFICIOS DEL EJERCICIO EN LA PREVENCIÓN DEL RIESGO CARDIOVASCULAR

La expectativa de vida en la mujer ha aumentado en los últimos años, y es por ello que la mayor parte de nuestra vida la pasamos en el climaterio. En el mundo, las enfermedades cardiovasculares ocasionan altas tasas de morbilidad y mortalidad temprana, es por ello que debemos trabajar todos unidos en la prevención de riesgos evitando así el alto costo humano y económico.

Los factores de riesgo para enfermedad coronaria son altamente prevalentes en las mujeres, por esto los médicos debemos enseñar a nuestras pacientes que éstos pueden ser prevenidos o modificados mediante diferentes estrategias de comportamiento. Es importante tener presente que la corrección de factores de riesgo coronario modificables tales como hipercolesterolemia, hábito de fumar, hipertensión arterial, vida sedentaria, diabetes, obesidad, cambios en los niveles de estrógenos después de la menopausia y el estrés, pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedad coronaria en las mujeres.

 

En el caso de que la mujer tenga enfermedad coronaria ya establecida y con el fin de evitar nuevas recidivas, hay que insistir en la modificación de los factores de riesgo existentes, acompañados de una buena terapia y orientación. Uno de los programas más importantes destinados a mantener el buen estado de salud, es la realización de ejercicio físico, el cual también se utiliza para la recuperación y prevención de la recurrencia de pacientes coronarios. La edad, el sexo, el estado socioeconómico y el grupo étnico, son factores que influyen sobre la actividad física, es así como los niños son más activos que los adultos, y cuando avanzan en edad, las niñas se hacen menos activas que los niños. A los 12 años, 70% de los niños participan en actividades vigorosas, en tanto a los 21 años, desciende a 42% para hombres y 30% para mujeres. La reducción estimada del riesgo de presentar un infarto del miocardio en personas que mantienen una vida físicamente activa, comparada con la vida sedentaria, oscila entre un 35%-55%. Si se compara esta reducción estimada de riesgo de infarto del miocardio.

Se ha establecido una relación inversa entre la actividad física y enfermedad coronaria. Es por esto que la Asociación Americana de Cardiología y la Asociación europea de Cardiología han reconocido el sedentarismo como factor de riesgo para enfermedad coronaria. La realización de un programa de ejercicio dinámico o isotónico en forma regular incrementa la capacidad funcional del paciente y tiene un papel fundamental en la prevención primaria y secundaria de enfermedad cardiovascular. Se han observado cambios favorables asociados con la realización de ejercicio dinámico:

• Disminución de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, lo cual ocasiona a su vez una disminución en las demandas miocárdicas de oxígeno

• Disminución de la obesidad

• Aumento del colesterol bueno o conocido como HDL (PROTECTOR CARDÍACO).

• Disminución de la agregación plaquetaria

• Aumento de la sensibilidad a la insulina (Mejorando la Diabetes o el riesgo a padecerla).

• Disminuye la susceptibilidad a arritmias

• Liberación de Endorfinas (Hormonas del bienestar)

• Incrementa la autoestima, ayuda a reducir el estrés incrementa la positividad

• Aumenta la resistencia sexual, y en consecuencia sexo más duradero

El ejercicio tiene un efecto también positivo en el remodelado óseo, reduce el riesgo de fracturas al promover condicionamiento y fortalecimiento muscular. Estudios epidemiológicos realizados en mujeres, indican que aquellas que están físicamente activas tienen entre un 60-75% menor riesgo de enfermedad coronaria que las sedentarias. A pesar de lo anterior, muchas personas sedentarias desearían ser más activas, sin embargo, no saben cómo empezar. Para esto es fundamental una historia individual de los hábitos de ejercicios o actividades deportivas, durante toda la vida. Esto ayuda a escoger el mejor tipo de actividad. La prescripción del ejercicio debe ser individual, muy específica, alcanzable y realista, además debe ser desarrollada con la participación activa de la paciente. En general podemos decir que el mejor tipo de ejercicio físico para lograr una prevención primaria o secundaria de enfermedad cardiovascular en esta población es el dinámico, como caminar, pedalear, nadar. Cada sesión de ejercicio debe tener una duración aproximada de 30 minutos, repartidos en tres períodos: 5 minutos de calentamiento, 20 minutos de acondicionamiento y 5 minutos de enfriamiento. Nunca es tarde para iniciar un adecuado acondicionamiento físico para la prevención de los riesgos cardiovasculares que es la principal causa de muerte en la mujer, lo ideal es estimularnos desde niñas adquiriendo la sana rutina del deporte, para en la edad adulta seguir las recomendaciones en frecuencia, duración e intensidad de los centros de control y prevención de enfermedades y del Colegio Americano de Medicina Deportiva, que recomiendan que los adultos deberían acumular 30 minutos o más de ejercicio, realizando varias sesiones diariamente, de corta duración y moderada intensidad, preferiblemente todos los días de la semana, para así alcanzar los beneficios en el estado de salud, reduciendo riesgos de: enfermedad coronaria, hipertensión, diabetes, osteoporosis, cáncer de colon, ansiedad y depresión. Anímate entra en la rutina del ejercicio, tu cuerpo es un templo, que requiere de cariño y sanos cuidados y tú eres responsable de tu bienestar integral y emocional.

Estos ejercicios se pueden realizar en casa tranquilamente y con ayuda de instructivos en sitios dedicados al cuidado y bienestar de tu cuerpo. 

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