Al igual que muchas otras ayudas en sexualidad, los juguetes sexuales o eróticos, no son ninguna novedad; existen desde hace más de 2,500 años. Los antiguos egipcios, griegos y romanos los utilizaban con frecuencia para sus faenas íntimas, e incluso algunos datan de la edad de piedra. 

En las dos últimas décadas, en Colombia, ha crecido su uso en todo tipo de personas y parejas; ha ido en un creciente aumento y se ha extendido su utilización por curiosidad, sugerencia de amigas, la multiplicación de las tiendas sex shop o recomendación profesional (en mi ejercicio profesional son una herramienta más del arsenal terapéutico).

En estos tiempos, es enfático que la vergüenza y el pudor de las mujeres, que por tanto tiempo las frenó o estuvo latente a la hora de la compra o utilización de dichas ayudas sexuales, quedan en el pasado. Es mucha la información que les ha permitido alejarlas de los tabúes; ya son capaces de explorar el maravilloso universo del placer que le ofrecen los juguetes eróticos concebidos y hechos para ellas, facilitándoles conocer su verdadero mapa erógeno hasta conducirlas hacia su plataforma orgásmica.

En mi libro “Sexo Ilimitado / El vuelo hacia una sexualidad más placentera” existe todo un capítulo dedicado a este tipo de ayudas. No representan ningún peligro y no es un pecado usarlos; siendo muy seguros, siempre y cuando se utilicen de forma correcta, y sí son muchos los beneficios que se pueden obtener haciendo correcto uso de ellos; tampoco van a remplazar a la pareja ni son de uso exclusivo de las películas pornográficas; de hecho, considero que las parejas los utilicen para agregarle un poco de variedad, fantasía y un tanto de picardía a sus relaciones sexuales. Si por algo se han de condenar las personas, en el Juicio Final, es por haber tenido a merced un juguete sexual y no haber sabido reconocer su utilidad.

Al que no le sobra el amor, por lo menos que no le falte la imaginación. Incluir un juguete sexual en el recinto de las pasiones íntimas, no debe poner en duda el deseo de la pareja ni su capacidad para amarse y darse placer; recuerde que únicamente el que no desea aumentar sus placeres, se resiste a modificar sus ideas preconcebidas.

Las mujeres que se masturban, con la ayuda de los juguetes sexuales, cuentan con una excelente ruta de aprender acerca de su respuesta sexual; además les ayuda a descubrir nuevas sensaciones para disfrutar con su pareja o en solitario; e incluso, asisten para lograr el evasivo orgasmo en mujeres a las que les es difícil alcanzarlos con la simple penetración vaginal.

Franklin José Espitia De La Hoz

Especialista en Ginecología y Obstetricia, Universidad Militar Nueva Granada

Máster en Sexología: Educación y asesoramiento sexual, Universidad Alcalá de Henares.

 

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Hathor, Clínica Sexológica

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