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Asociación Colombiana de Menopausia · Desde 1994
ASOMENOPAUSIARevista Colombiana de Menopausia · Vol. 15 núm. 2
Vol. 15 núm. 2 / Cartas al editor

Cartas al editor

Los Congresos

Vol. 15 · núm. 2 · 2009Páginas 176–177Descargar artículo (PDF)Ver en la edición impresaCómo citar
En este artículo
  1. Gustavo Gómez Tabares
  2. Israel Díaz
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Cada vez se va haciendo más difícil la financiación de los Congresos de las Sociedades científicas nacionales, pues la fuente principal de los costos que ellos conllevan, es asumida por la industria farmacéutica, y ésta argumenta que la situación para ellos se ha tornado complicada debido a la crisis económica mundial.

Así las cosas, considero que llegó la hora de buscar otras fuentes; de lo contrario, estaríamos, más pronto que tarde, condenados a llevarlos a cabo con muchísimas restricciones como lo es la de privarnos de traer profesionales extranjeros de reconocida trayectoria científica que son quienes están día a día investigando, ayudados por sus estados de origen a través de instituciones o de grandes fundaciones que ponen sus dineros al servicio de la ciencia.

Pero es que ni siquiera se podrá movilizar a los conferencistas nacionales, dados los altos costos del transporte en avión y la estancia de cuatro o cinco días de hotel.

Los médicos cada vez asistirán menos, lo que va en detrimento de ellos en particular y de la comunidad en general que se priva de los conocimientos renovados de aquellos profesionales que le prestan sus servicios científicos.

Si a esta situación no le buscamos remedio oportuno, se nos ahondará más y más el abismo a donde iremos a parar, o sea restricción en el tiempo y lugar de los congresos, los cuales se verían limitados y, desde luego, condenados a convertirse en reuniones de unos pocos profesionales a nivel local.

Hoy, hay muchos médicos de las diferentes especialidades expertos en finanzas ya que han complementado los estudios médicos con el de administradores de hospitales; en nuestra Asociación de seguro hay muchos.

Vamos, pues, a elaborar ideas; no tengamos miedo a lanzarlas; aunque parezcan traídas de los cabellos algunas, otras, percibidas como locas, soñemos tal como lo recomiendan John Grinder y Richard Bandler, par de genios creadores de la Programación Neurolingüística (PNL). Ellos nos dicen que un buen proyecto debe pasar por tres fases a saber: en la primera, actúa el Soñador que expone todas las ideas que deben servir como una visión global del trabajo o proyecto a realizarse. Seguida esta fase por la del Realista, o sea la fase del análisis mediante la cual se plantean todas la ideas de la fase anterior y se descartan del proyecto aquellas que no sirvan a este. Por último entra la fase del crítico que debe evaluar qué le hace falta al proyecto y qué puntos de vista no fueron tenidos en cuenta.

Al respecto se me ocurren dos propuestas. La primera sería crear un fondo con los dineros que se le reparten a los capítulos al final de cada congreso; este dinero no sería tocado en un término de tres a cuatro años y, una vez cumplido este plazo, sólo se retirarían los intereses para fines específicos: en este caso, los congresos. Este es el sistema que usa la Fundación Rotaria para sostener las becas que reparte en todo el mundo.

La segunda propuesta ya sería más elaborada por expertos, a través de un congresista que presente un proyecto consistente en que el Estado, mediante el ministerio de Asistencia Social, asigne partidas para esta clase de eventos que tienen que ver mucho con la salud de la mujer.

Como estas ideas mías, deben salir muchas, y alguna habrá de tener sentido para ser considerada por las directivas de la Asociación o por un Comité que ésta tenga a bien crear con el único propósito de analizar y criticar constructivamente todo el material que se le envíe.

Queda abierta la discusión.

Doctor

Gustavo Gómez Tabares

Editor Jefe Revista colombiana de Menopausia Cali, Colombia Respetado Dr. Gómez:

Israel Díaz

Ginecólogo - Barranquilla

•

Acabo de leer su editorial del ejemplar de enero-marzo 2009 (“La crisis económica mundial da para todo”), y quiero confesarle que no entendí su posición frente a la industria farmacéutica: Por un lado critica duramente a las casas que apoyan la educación médica continua, “consienten a grupitos de médicos” y al “médico vendedor”; pero por otro lado, agradece a las casas farmacéuticas que colaboran con relativa generosidad “consiguiendo unos pesitos” para cosas como la realización del Congreso anual de Menopausia y la misma circulación de la Revista Colombiana de Menopausia.

En un país donde la academia (Universidades, Facultades de Medicina, Sociedades Científicas) no aporta dinero para la educación médica continua de sus asociados y miembros, solo el apoyo de la Industria Farmacéutica hace posible la actualización de los profesionales de la salud, patrocinando eventos, llevando médicos a congresos nacionales e internacionales, pagando el costo de traer conferencistas extranjeros, etc., etc.

Creo que la Sociedad Colombiana de Menopausia y su Editor deberían sentar posiciones menos ambiguas y más claras al respecto, porque sus asociados debemos saber a qué atenernos con respecto a la realización de futuros eventos que podrían verse comprometidos en su financiación por parte de quienes hasta ahora han venido patrocinándolos.

Cordialmente,

Dr. Luis Martin Uribe Médico Ginecólogo Endocrinólogo Miembro Sociedad Colombiana de Menopausia.

Cómo citar este artículo

Vancouver

Los Congresos. Rev Col Menop. 2009;15(2):176-177.

APA 7

Los Congresos. (2009). Revista Colombiana de Menopausia, 15(2), 176–177.

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