Inicio / Academia / Sofocos y síntomas vasomotores
Inhibidores de neuroquinina y síntomas vasomotores
De qué trata
Por primera vez en décadas existe un medicamento no hormonal diseñado específicamente para tratar los sofocos y los sudores nocturnos. En esta tertulia académica del Capítulo Bogotá de la Asociación Colombiana de Menopausia, el Dr. David Vásquez Awad, ginecólogo y obstetra, expresidente de la Asociación y vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina, explica cómo funcionan los antagonistas de los receptores de neuroquinina y qué muestra la evidencia.
La conferencia explica qué son los síntomas vasomotores y cuánto afectan el sueño, la salud y la calidad de vida; el papel de las neuronas KNDy del hipotálamo y de la neuroquinina B en la regulación de la temperatura; el lugar de la terapia hormonal, que sigue siendo la primera opción y a la que la FDA retiró en 2025 la advertencia de recuadro negro; las limitaciones de los antidepresivos y los fitoestrógenos; y los estudios del fezolinetant (SKYLIGHT y DAYLIGHT) y del elinzanetant (OASIS), su eficacia, su seguridad y la vigilancia de la función hepática. Adelanta además información del consenso colombiano sobre el manejo de los síntomas vasomotores, que coordina el ponente.
En las preguntas se discute si existe una «ventana de oportunidad» para estos medicamentos, qué pasa si no se tratan los síntomas, si aumentan el riesgo de cáncer, el riesgo de que se conviertan en una moda y cuándo podrían llegar a Colombia.
Autoevaluación
Intente responder estas preguntas. Si tiene dudas, vaya directo al minuto del video donde se responde.
- ¿Por qué se producen los sofocos?
- ¿Qué tratamientos hay si no puedo o no quiero usar hormonas?
- ¿Qué son el fezolinetant y el elinzanetant?
- ¿Son seguros? ¿Afectan el hígado?
- ¿Se pueden usar después de los 60 años?
- ¿Están disponibles en Colombia?
- ¿Qué pasa si no trato los sofocos?
Resumen
Cerca del 80 % de las mujeres tiene síntomas vasomotores en la menopausia; en Colombia, unas dos terceras partes, y de ellas un tercio en forma severa. Más del 90 % de quienes los tienen moderados o severos duermen mal, y los sofocos se asocian con enfermedad cardiovascular, diabetes y pérdida ósea. Aun así, muchas mujeres no reciben tratamiento. Los sofocos se producen porque, al caer los estrógenos, las neuronas KNDy del hipotálamo aumentan de tamaño y número, se intensifica la señal de la neuroquinina B a través del receptor NK3 y se desajusta el centro que regula la temperatura. La terapia hormonal sigue siendo la primera opción (la FDA le retiró la advertencia de recuadro negro en noviembre de 2025), con dosis bajas, vía transdérmica y progesterona micronizada. Los antidepresivos son la segunda línea, aunque en Colombia no existe la dosis de paroxetina aprobada para los sofocos (7,5 mg), y la evidencia de los fitoestrógenos es débil. Los antagonistas de neuroquinina son la primera familia de medicamentos no hormonales diseñada para esto. El fezolinetant (aprobado por la FDA en 2023) redujo en cerca de 63 % la frecuencia de los sofocos a las 12 semanas y mejoró el sueño, también en mujeres que no podían usar hormonas; sus efectos adversos son poco frecuentes (diarrea, insomnio), pero obliga a revisar la función hepática antes de iniciarlo y durante el tratamiento. El elinzanetant (aprobado en 2025) bloquea los receptores NK1 y NK3, es igual de eficaz y mejora más el sueño, pero tiene más efectos adversos (somnolencia, entre otros). No tienen límite de edad para iniciarlos, y hasta ahora no hay evidencia de que aumenten el riesgo de cáncer. A la fecha de la charla, ninguno estaba aprobado en Colombia. Mensaje final: ninguna mujer debe salir de la consulta sin una propuesta de tratamiento para sus sofocos.