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Salud mental en la menopausia
De qué trata
¿La menopausia afecta la salud mental? ¿Cómo reconocer la ansiedad y la depresión en una consulta de pocos minutos? ¿Cuándo usar terapia hormonal, psicoterapia o antidepresivos? En este conversatorio del Capítulo Eje Cafetero de la Asociación Colombiana de Menopausia, tres psiquiatras responden las preguntas de ginecólogos, médicos generales y del público.
El panel explica cómo los cambios hormonales, los síntomas vasomotores, el mal sueño, la vida sexual y las creencias culturales se combinan para afectar el estado de ánimo; por qué es clave preguntar por el ánimo, el disfrute y la sexualidad, y no solo por los sofocos; qué exámenes pedir para no confundir una depresión con un hipotiroidismo o una deficiencia de vitamina D; cómo evaluar el riesgo de suicidio y cuándo remitir. También discute las opciones de tratamiento —estilo de vida, higiene del sueño, terapia cognitivo-conductual, terapia hormonal y antidepresivos— y por qué no existe un fármaco ideal para todas: el tratamiento siempre debe ser individualizado.
Autoevaluación
Intente responder estas preguntas. Si tiene dudas, vaya directo al minuto del video donde se responde.
- ¿La menopausia puede causar depresión o ansiedad?
- ¿Por qué mi médico debería preguntarme por mi vida sexual?
- ¿Hay más riesgo de suicidio en la menopausia?
- ¿Qué hago si no duermo bien en la menopausia?
- ¿La terapia hormonal mejora el estado de ánimo?
- ¿Qué opciones hay si no quiero usar hormonas?
Resumen
La menopausia sí afecta la salud mental. Los estrógenos y la progesterona influyen en la serotonina, la dopamina y el GABA, y a esto se suman los sofocos, el mal sueño, la irritabilidad, los cambios en la vida sexual y de pareja, y creencias culturales como «se deja de ser mujer cuando se deja de menstruar». La puerta de entrada son el médico general, el médico familiar y el ginecólogo, que deben atreverse a preguntar por el ánimo, el disfrute, el sueño, el trabajo, la pareja y la sexualidad, también en mujeres sin pareja, porque las pacientes rara vez lo cuentan por sí mismas. Muchas depresiones no se presentan con tristeza sino con rabia, miedo, pérdida del disfrute o síntomas físicos, y antes de atribuirlo todo a la menopausia conviene descartar un hipotiroidismo o una deficiencia de vitamina D. La menopausia no causa por sí sola el suicidio: el mejor predictor de riesgo es tener antecedentes de ideación o intentos, por lo que hay que preguntar y remitir a tiempo. El cuidado empieza por la educación, el sueño, el ejercicio, la alimentación y el apoyo familiar y social. La depresión leve puede tratarse con psicoterapia; la moderada o grave, con antidepresivos. La terapia hormonal puede mejorar síntomas físicos y emocionales, y algunos antidepresivos ayudan también con los sofocos, aunque son menos eficaces que las hormonas para eso. La elección depende de cada paciente: sus síntomas predominantes, sus antecedentes y los efectos adversos que más le preocupan, como el aumento de peso o la baja del deseo sexual. Para el insomnio, lo primero es la higiene del sueño y la terapia cognitivo-conductual; los panelistas ven poca utilidad en la melatonina.