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Senescencia: el piso pélvico no es la excepción
De qué trata
¿Por qué envejece el piso pélvico y qué podemos hacer? En esta tertulia académica del Capítulo Bogotá de la Asociación Colombiana de Menopausia, el Dr. Jorge Alberto García, ginecólogo, uroginecólogo y epidemiólogo, explica qué pasa en los tejidos de la vulva, la vagina, la uretra y el piso pélvico con el paso de los años y con la caída de los estrógenos.
La charla repasa el síndrome genitourinario de la menopausia y cómo el envejecimiento afecta el músculo, el tejido conectivo, los ligamentos, los nervios, la mucosa, el esfínter anal y los huesos de la pelvis, lo que lleva a la incontinencia urinaria y fecal, al prolapso y a las molestias sexuales. Luego explica los mecanismos celulares detrás de este proceso: el estrés oxidativo, la falla de las mitocondrias, la senescencia de los fibroblastos y la pérdida de colágeno. Por último, describe cómo actúan las terapias regenerativas y las tecnologías basadas en energía (láser, radiofrecuencia, ondas de choque y otras), reconoce que su evidencia todavía es limitada e insiste en que los estrógenos vaginales siguen siendo el tratamiento de referencia y en que el ejercicio del piso pélvico debe hacerse toda la vida.
En las preguntas se discuten el papel de los estrógenos y las mitocondrias, el acceso a estas tecnologías, la prevención y la importancia de escuchar y examinar a cada paciente.
Autoevaluación
Intente responder estas preguntas. Si tiene dudas, vaya directo al minuto del video donde se responde.
- ¿Por qué aparecen la incontinencia y el prolapso con la edad?
- ¿Qué es la senescencia celular?
- ¿Cómo actúan el láser y otras tecnologías en la vagina?
- ¿Reemplazan a los estrógenos vaginales?
- ¿Sirven los ejercicios de piso pélvico?
Resumen
El síndrome genitourinario de la menopausia es crónico y progresivo, y el envejecimiento afecta todo el piso pélvico, no solo la vagina. El músculo pierde fibras y fuerza, el colágeno y la elastina se desorganizan, los ligamentos se alargan, los nervios conducen más lento, la mucosa de la uretra y la vagina se adelgaza, el esfínter anal pierde competencia y la pelvis cambia su alineación. Por eso aparecen la incontinencia urinaria y fecal, el prolapso, la sequedad y el dolor en las relaciones. Detrás de estos cambios hay mecanismos celulares: el estrés oxidativo, el daño de las mitocondrias, la senescencia de los fibroblastos (que dejan de reparar el tejido y producen inflamación) y la alteración del equilibrio de las proteínas, todos agravados por la falta de estrógenos y andrógenos. Las tecnologías basadas en energía, como el láser y la radiofrecuencia, calientan el tejido de forma controlada y estimulan la producción de colágeno nuevo y de vasos; otras terapias regenerativas, como las ondas de choque o el plasma rico en plaquetas, buscan efectos parecidos. Su evidencia todavía es limitada y son costosas. El estrógeno vaginal sigue siendo el tratamiento de referencia, y el ejercicio del piso pélvico, hecho toda la vida y desde joven, es la mejor prevención. Se insiste en escuchar a la paciente, examinar la vulva y la uretra en consulta y ofrecer un tratamiento secuencial y combinado según cada caso.