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Sequedad vaginal en la mujer en la posmenopausia
De qué trata
¿Por qué aparece la sequedad vaginal después de la menopausia y cómo se trata? En este conversatorio de la Asociación Colombiana de Menopausia, tres ginecólogos del Valle del Cauca responden las preguntas más frecuentes sobre la sequedad vaginal y el síndrome genitourinario de la menopausia. El conversatorio está dedicado a la memoria del Dr. William Onatra Herrera, fundador de la Asociación.
Los panelistas explican que la causa principal es la falta de estrógenos, que adelgaza la mucosa y reduce el colágeno, la elastina y los lactobacilos, y que otros factores la empeoran (algunos medicamentos, tratamientos contra el cáncer, diabetes, infecciones, jabones, duchas vaginales y lubricantes inadecuados). Hablan de sus complicaciones: dolor en las relaciones, infecciones vaginales y urinarias, incontinencia y prolapso. Repasan los tratamientos: los estrógenos vaginales como tratamiento de referencia, los hidratantes y los lubricantes (y en qué se diferencian), el ácido hialurónico, la evidencia sobre las vitaminas y los aceites naturales, y el lugar del láser, que todavía necesita más estudios y debe hacerlo personal bien entrenado.
En la parte final se responden preguntas del público sobre el uso de estrógenos vaginales después de un cáncer de mama, qué hacer si el tratamiento no funciona y cómo elegir un lubricante.
Autoevaluación
Intente responder estas preguntas. Si tiene dudas, vaya directo al minuto del video donde se responde.
- ¿Por qué se seca la vagina después de la menopausia?
- ¿Qué diferencia hay entre un hidratante y un lubricante?
- ¿Son seguros los estrógenos vaginales?
- ¿Sirven las vitaminas o el aceite de coco?
- ¿Puedo usar estrógenos vaginales si tuve cáncer de mama?
- ¿El láser funciona?
Resumen
La sequedad vaginal es parte del síndrome genitourinario de la menopausia y se debe a la caída de los estrógenos, que adelgaza la mucosa y disminuye el colágeno, la elastina, el glucógeno y los lactobacilos. Es progresiva y no mejora sola. La empeoran el tabaco, el alcohol, las duchas vaginales, los jabones, los lubricantes inadecuados, las infecciones, la diabetes, algunos antidepresivos y los tratamientos que suprimen los estrógenos (quimioterapia, tratamientos para la endometriosis). Afecta las relaciones sexuales y la pareja, y favorece las infecciones, la incontinencia y el prolapso. El tratamiento de referencia son los estrógenos vaginales (estrógenos conjugados, estradiol, estriol o promestrieno), en dosis bajas e individualizadas; su absorción es mínima. Conviene hidratar la mucosa antes de iniciarlos si la atrofia es severa. Los hidratantes duran días y mejoran la mucosa; los lubricantes solo sirven para la relación sexual, y los mejores son a base de agua, con pH y osmolalidad adecuados. No hay evidencia para recomendar vitaminas ni aceites naturales. El ácido hialurónico es prometedor y el láser puede ser una opción cuando lo demás falla, pero su evidencia es todavía limitada y debe hacerlo personal entrenado. En mujeres con cáncer de mama, el uso de estrógenos vaginales de baja potencia se decide de forma individual con el oncólogo. El tratamiento es de por vida: si se suspende, los síntomas vuelven.